Terapia de pareja y familiar en Moratalaz
Las dificultades que aparecen en una relación de pareja no son las mismas que las que pueden surgir dentro de una familia. Cada vínculo tiene sus propias dinámicas, necesidades y formas de relacionarse.
Por eso el acompañamiento terapéutico también cambia en función de si venís como pareja o como familia.
Encontrad vuestro espacio ↓
No se trata de buscar culpables.
Se trata de comprender qué está pasando entre vosotros.
No sois el problema. La relación también tiene su propia dinámica.
Cuando varias personas comparten una relación, lo que le ocurre a una influye en las demás. Se crean formas de comunicarse, reaccionar, protegerse o afrontar los conflictos que con el tiempo pueden acabar generando distancia y malestar.
En terapia podemos observar esas dinámicas con perspectiva, entender qué está ocurriendo y encontrar nuevas maneras de relacionaros.
¿Quiénes sois?
El objetivo y la forma de trabajar cambian según el vínculo. Elegid el espacio que mejor corresponda a vuestra situación.
Reconstruir el puente o despedirse con respeto.
Las relaciones de pareja pasan por ciclos y crisis inevitables. A veces, la rutina, la falta de comunicación o la pérdida de intimidad hacen que sintáis que habéis dejado de encontraros.
Volver a sintonizar en casa.
La convivencia familiar no siempre es sencilla. La adolescencia, las diferencias en la crianza, los cambios en la estructura familiar o los conflictos enquistados pueden convertir el hogar en un lugar de tensión constante.
El objetivo no es dar la razón a nadie.
Cuando trabajamos con una pareja o una familia, mi función no es decidir quién tiene razón ni señalar quién está haciendo las cosas mal.
El objetivo es crear un espacio neutral donde todos podáis expresaros, escucharos de otra manera y comprender qué dinámicas están manteniendo el conflicto o la distancia.
Conoce cómo trabajo →Cuando cambia la forma de relacionaros, también puede cambiar lo que ocurre entre vosotros.
Trabajaremos para identificar patrones, expresar necesidades, recuperar la escucha y construir formas de relacionaros más seguras y saludables.
Si algo no está funcionando, podemos empezar por hablarlo.
No necesitáis llegar con una explicación perfecta de lo que ocurre. Podemos empezar entendiendo qué os preocupa, qué está pasando entre vosotros y qué necesitáis en este momento.
Contadme qué necesitáis →